Este contenido también está disponible en: Inglés Francés Italiano

Soraia Muner, madre de dos hijos, colabora como coordinadora del Programa de Educación para la Paz (PEP) en Curitiba, Brasil. En este blog escribe sobre su experiencia presentando el curso a las personas sin hogar.

Vivo en Curitiba, la capital del estado de Paraná, en la región sur de Brasil. Gracias a un amigo conocí a Roberto Mistrorigo Barbosa, miembro del Consejo Parlamentario de la Cultura de Paz en Paraná, conocido como ConPaz.

Roberto me presentó al padre Alexandre Magno Cordeiro da Silva de la Parroquia de Jesús dos Perdões, que patrocina diversos proyectos sociales. En octubre de 2016, realizamos el primer curso para personas sin hogar. El padre Alexandre nos cedió, muy amablemente, el salón parroquial y todo el equipo necesario para impartir los talleres del PEP. Muy pronto, empezaremos la tercera serie de talleres después del café, del lunes por la tarde, que la parroquia sirve a unas 70 personas.

En Curitiba el clima es frío. Algunos creen que en Brasil siempre hace sol y calor, pero en el sur, la temperatura puede descender hasta los 12 grados bajo cero, demasiado frío para que las personas sin hogar vivan en la calle. Hay refugios donde pueden dormir y ducharse, pero a menudo rechazan quedarse en ellos.

Me he dado cuenta de que muchas personas sin hogar no tienen problemas con las drogas o el alcohol. Unos han perdido su casa y a su familia de forma trágica y no les ha quedado otra opción; otros sufren depresión. La mayoría no tienen trabajo y eligen vivir en la calle.

Al principio era reacia a presentar el PEP a las personas sin hogar por mis temores y prejuicios. He coordinado el curso tres años y he comprendido que son como yo. Mi relación con ellos es de un ser humano a otro.

Los participantes son bastante reservados y, aunque en los talleres se les invita a hacer comentarios sobre lo que Prem Rawat dice en los videos, no suelen hablar de sí mismos. Algunos llegan enfadados o deprimidos pero al acabar salen sonriendo.

No suelen sentirse cómodos a la hora de escribir sus comentarios, pero un participante dijo: «Soy titulado en psicología y enfermería. Me gusta el PEP, y he aprendido mucho sobre la importancia de la respiración».

A algunas personas les gusta el Programa de Educación para la Paz porque no está vinculado a ninguna religión. Varios han asistido al curso más de una vez. «Me gustó descubrir lo importante que es ser consciente de mi propio ser. Comencé a pensar más en mí mismo», escribió otro participante. «Lo he recomendado a otras personas sin hogar porque aporta sabiduría y otra perspectiva».

 

 

Share this story

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmailFacebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail